17 de diciembre de 2009

Aristóteles y Llull avanzan con sus tropas contra la torre de la falsedad

Doctrina de como se debe vivir en este mundo para en el otro eternamente se esté en la gloria de Dios. Así empieza Ramón Llull, su obra más conocida, Blanquerna, Llull, mallorquín en las postrimerías del Medievo, su originalidad, la obra luliana una ética para laicos, ética de las virtudes teologales, es un discurso e intención didáctica y moralizadora desde una novela profana y de aventuras. Ramón, sus libros tocan todas las disciplinas de la época: trivio (Gramática, lógica y retórica) y quadrivio, ciencias propedéuticas, estudios superiores, Llull, abarca todo el saber medieval. En su obra, rebuscando en la esencia encontramos a un juglar y amador de la verdad, de Dios. Llull busca palabras de amor y ejemplos abreviados para el entendimiento, para elevar el alma y voluntad a lo alto. Llull absorbido por su trabajo literario, cree en la difusión del mensaje evangélico, Ramón, enmascara las virtudes y moral cristiana, la filosofía y teología, propaga la fe en lengua vulgar con un lenguaje apto para todos, difunde sus ideas y conocimiento, la cultura cristiana. La audacia narrativa de un loco de Dios en pos de alcanzar la utopía. Una producción literaria con carácter universal.