17 de diciembre de 2009

Benedictus fructus ventris tui

Bendigo la divina luz de piedad y gracia que ha iluminado a este pecador que se somete todos los días de su vida a ser servidor del bendito fruto que estuvo en el vientre de nuestra Señora. Aquel fruto adoro y a loarlo me someto con todos los poderes corporales de mi cuerpo y con todos los poderes de mi alma... Cada día pensaba el obispo cómo encontrar alguna manera por la cual pudiese honrar el fruto que nuestra Señora tuvo en su vientre por gracia del Espíritu Santo. Blanquerna