17 de diciembre de 2009

Ego magister Raymundus Lul cathalanus

Yo era un hombre casado, con hijos, bastante rico, disoluto y mundano. Dejé todo eso con entera libertad, a fin de procurar el honor de Dios y el bien público, y exaltar la santa fe. Aprendí la lengua árabe; varias veces prediqué a los sarracenos: por la causa de la fe he sido arrestado, encarcelado y herido. Durante cuarenta y cinco años he intentado que la Iglesia y los príncipes cristianos actuasen en favor del bien público. Ahora soy viejo y pobre, pero insisto en el mismo propósito, y en el mismo propósito continuaré hasta la muerte, si Dios quiere. Vida Coetánia